martes, 20 de noviembre de 2012

Seguridad y economía, temas torales en primer encuentro Obama-Peña Nieto


Enrique Peña Nieto, presidente electo. Foto: Eduardo Miranda
Enrique Peña Nieto, presidente electo.
Foto: Eduardo Miranda
WASHINGTON (apro).- La Casa Blanca anunció hoy que en la agenda de prioridades de Barack Obama durante la reunión que sostendrá con el presidente electo de México, Enrique Peña Nieto, el próximo martes 27, destacan los temas económicos y de seguridad.
“Estados Unidos permanece comprometido en su alianza de colaboración con México para aumentar la competitividad económica en ambos países, promover el desarrollo regional, impulsar los esfuerzos bilaterales para crear una frontera segura y eficiente para el siglo XXI, y afrontar nuestros retos comunes en torno a la seguridad”, indicó en una declaración por escrito el portavoz de Obama, Jay Carney, al anunciar de manera formal el encuentro.
El viaje a Washington del próximo mandatario mexicano será la primera oportunidad directa que tendrá Obama para hablar del futuro de la relación bilateral.

La Casa Blanca está consciente de que la presidencia de Peña Nieto quiere “desnarcotizar” la relación bilateral México-Estados Unidos, para que sean los temas económicos, de energía y comercio las prioridades de la nueva relación, a diferencia de lo que se hizo durante el sexenio de Felipe Calderón, que se concentró en que Washington apoyara su guerra contra el narcotráfico.
“El presidente espera con interés reunirse con el presidente electo Peña Nieto para que éste le exponga su visión para liderar a México durante los próximos seis años”, acota Carney en el comunicado de prensa que difundió este lunes.
Desde que Peña Nieto ganó los comicios presidenciales del pasado 1 de julio, la Casa Blanca se declaró preparada y abierta para discutir los temas de la futura relación bilateral.
Ahora, luego de que Obama obtuvo la reelección en los comicios presidenciales del pasado martes 6, el gobierno estadunidense se apresta a escuchar los cambios que Peña Nieto instrumentará a la agenda bilateral y, sobre todo, en la relación que se buscará con el Capitolio.
“El presidente (Obama) aprovechará la oportunidad –del encuentro– para subrayar los valores compartidos y lazos fuertes de amistad entre Estados Unidos y México”, acotó Carney.
Previo al encuentro de Obama y Peña Nieto, emisarios del próximo mandatario mexicano, encabezados por su principal asesor, Luis Videgaray, en varias reuniones celebradas en Washington en semanas recientes, habían adelantado al Departamento de Estado y al Congreso federal estadunidense que la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado dejaría de ser la prioridad, por lo menos para México, y que los asuntos económicos, de inversión, energía y comercio ocuparían un lugar predominante en la colaboración entre los dos países.
La Casa Blanca también apuntó que Obama aprovechará la reunión con Peña Nieto para hablar de temas regionales y globales.
En entrevista con la revista Proceso, Emilio Lozoya, asesor de Asuntos Internacionales del exgobernador mexiquense, adelantó que antes de la visita a la Casa Blanca, el presidente electo de México se reuniría con los líderes republicanos y demócratas del Congreso federal, durante una cena que, de llevarse a cabo, se realizaría el próximo lunes 26.
Se tiene planeado que el encuentro con Obama termine al filo del mediodía del martes 27, luego de lo cual Peña Nieto saldría inmediatamente para Ottawa, Canadá, con el objetivo de reunirse con Steven Harper, el primer ministro de ese país.
En el Departamento de Estado, desde que Peña Nieto ganó la presidencia de México, han tenido presente que la relación bilateral será sometida a varios ajustes, pero de entre éstos, el que más destaca es el de hacer a un lado, como la prioridad número uno, el combate al narcotráfico.
Bajo este contexto, se señala que Peña Nieto quiere incluso revisar la llamada Iniciativa Mérida, herramienta de cooperación antinarcóticos con Estados Unidos.
Una de las ideas que se barajan en el equipo del presidente electo es el de dar continuidad a la cooperación entre los dos países para abatir el tráfico de drogas, pero eliminando cualquier vestigio que haga alusión a lo realizado por Calderón, quien deja un saldo de más de 60 mil muertos en México.
El equipo de asesores de Peña Nieto ha dejado saber al Departamento de Estado que para la nueva etapa de la relación bilateral, sería conveniente hasta cambiar de nombre a la herramienta bilateral de combate al narcotráfico.

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