Fuente de Proceso:
http://www.proceso.com.mx/?p=345620
Las modificaciones al artículo 24 constitucional implican un retroceso histórico de 150 años, pues dan al traste con la vocación laica del Estado mexicano. Para el especialista Elio Masferrer Kan, esa acción representa la puntilla al juarismo y constituye un verdadero riesgo, sobre todo en lo relativo a la libertad religiosa, pues una de sus derivaciones –la libertad de conciencia– podría convertirse en un arma política que la jerarquía católica podría utilizar en su beneficio.
MÉXICO, D.F. (Proceso).- El presidente Enrique Peña Nieto prepara una magna ceremonia para promulgar la controvertida reforma al artículo 24 constitucional que le abrirá el ámbito público a la jerarquía católica, cambio que ya cumplió con todos los requisitos para ponerse en marcha: fue aprobada por la Cámara de Diputados, el Senado y –apenas en abril pasado– por la mayoría de los congresos estatales.
Esta modificación fue una promesa que, desde su campaña por la Presidencia, hizo Peña Nieto a la Iglesia católica, que con este cambio constitucional podrá impartir instrucción religiosa en las escuelas públicas, acceder a cargos de elección popular y poseer medios de comunicación masiva, entre otros derechos que anteriormente se le negaban.
Pero antes de que Peña Nieto promulgue la reforma, en estos momentos se prepara a la opinión pública con manifestaciones religiosas que algunos gobernadores y presidentes municipales realizan durante sus actos públicos, como ensayo de lo que serán las nuevas relaciones entre la Iglesia y el Estado mexicano.