El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, admitió que la lucha del líder afroamericano Martín Luther King (1929-1968) aún sigue vigente después de 50 años, ya que la desigualdad en su país sigue creciendo, la brecha racial persiste, y también la distribución desigual de la riqueza.

En una conferencia de prensa ofrecida desde las escalinatas del Monumento a Lincoln en Washington, el Mandatario reconoció que existen varias asignaturas pendientes en su país, debido a que el sistema económico estadounidense no ofrece oportunidades justas a la mayoría.
Asimismo, señaló que las oportunidades “no deben distinguir entre el guardián negro y el trabajador de siderurgia blanco o el inmigrante que lava platos”. No obstante, reconoció que “no será una tarea fácil”, puesto que la posición de todos los estadounidenses que trabajan, independientemente de su color, “se ha erosionado”.
En ese sentido, el jefe de Estado resaltó que aunque los beneficios para los empresarios han aumentado, la desigualdad social también se ha incrementado de manera constante. Agregó que durante más de una década los trabajadores estadounidenses de todas las razas han visto estancados sus salarios e ingresos.



